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sábado, 27 de septiembre de 2014

Tras un mes y un día...

Ya hace un mes (y un día, para ser exactos) que no subo nada al blog y, aunque todavía no tengo el siguiente capítulo, me parece que está bien que os dé una pequeña explicación. Así que aquí me tenéis.
Veamos, mentiría si dijese que el comienzo de las clases me ha sacado tooodo el tiempo que tenía para escribir. Me ha sacado alguno, sí, pero no todo. Las razones por las que no he subido nada en este tiempo son más bien otras.
Primero, tengo la sensación de que cada vez recibo menos comentarios. No es que me obsesione con el tema de los comentarios, pero me gusta saber qué opina la gente que me lee. O, al menos, me gusta saber quien me lee. Y en los últimos capítulos las únicas opiniones que he recibido han sido las de una amiga mía a la que podría enseñar los capítulos sin problemas, y no me motiva pensar que subo los capítulos al blog para que solo los lea ella. Sé que no siempre se tiene tiempo de leer y comentar (yo misma llevo ausente de los blogs que sigo una buena temporada, aunque tengo el propósito de seguir leyendo en cuanto pueda), pero al menos me gustaría saber si todavía hay gente interesada en leer. ¿Significa esto que tengo pensado dejar de escribir la historia? Pues no, tengo muy claro que quiero acabarla. Y tampoco creo que deje de subirla al blog aunque casi nadie me lea, porque le he cogido cariño. Seguiré subiendo siempre que tenga un capítulo más (cosa que espero que no tarde mucho en ocurrir). De todas formas, si hay alguien ahí, leyendo esto, le agradecería que me lo hiciese saber.
Segundo, he empezado a escribir una nueva historia. Es un intento de novela de fantasía épica y la verdad es que llevo un buen ritmo con ella, aunque por el momento solo llevo unas 40 páginas. Es una historia de la que tengo bastante claras algunas cosas, pero todavía me quedan muchas cosas sin pulir (cosas que me alegra ver que casi se pulen solas a medida que voy escribiendo), así que no tengo pensada subirla a ningún sitio por el momento. Tal vez más adelante, cuando tenga todos los aspectos de la historia más definida, me anime con Wattpad.
Si por algún casual hubiese alguien interesado en leer lo que tengo por ahora, tal vez podría enviarle lo que llevo escrito por el momento. Sería algo así como un “lector beta”, porque si se lo enviase a alguien sería para que me diese su opinión y me dijese que podría cambiarle para mejorar la historia. Aunque solo llevo el principio nunca es demasiado pronto para hacerlo bien y podría ayudarme a evitar un mismo fallo más adelante. Así que si alguien tiene interés, me puede mandar un correo a lausoutoqueijo@gmail.com
Pues eso es todo, creo. Espero no haber resultado muy pesada.

Besos y hasta el siguiente capítulo. 

martes, 20 de mayo de 2014

Una vez acabada la primera parte...

¡Hola!
Hoy toca entrada informativa. Como supongo que ya sabéis, la primera parte de la historia está acabada de escribir y de subir al blog.
Como es lógico, ahora toca la segunda. Pues bien, la subiré A ESTE MISMO BLOG, más que nada porque, aunque yo la divida en partes, la historia es la misma. Lo que sí tengo pensado es cambiar por completo el aspecto del blog, así que no os asustéis si entráis y veis cosas raras en el diseño (Tenéis una encuesta en la barra del lateral).
También aprovecho para decir que es posible que tarde algo en empezar a subir los capítulos de la segunda parte por varias razones: En primer lugar, quiero escribir unos cuantos antes de subirlos, para ver la forma que va tomando la historia. Segundo, estoy empezando a escribir una historia que no tiene nada que ver con LADA y que no tengo pensado subir a ningún lado por el momento (además de que a lo mejor  me animo a escribir una historia conjunta. Ya os avisaré si me decido y la iniciativa sigue adelante). Tercero, estoy de exámenes y necesito centrarme (ánimo a los que estéis como yo jajaja).  Espero que esto excuse un poco que últimamente me pase poco por los blogs que sigo. ¡No me he olvidado de vuestras historias! Simplemente, ahora mismo ando un poco justa con el tiempo y seguiré leyendo en cuanto pueda, de verdad.
Otra cosa que quería deciros es que (muy poquito a poquito) tengo pensado reescribir esta primera parte. Os agradecería que me dijeseis que partes os gustaron y creéis que deberían tener más importancia, cuales no os gustaron y creéis que debería cambiar… Cualquier sugerencia será bien aceptada.
Y, por último, agradeceros a todos los que alguna vez habéis leído o comentado, porque este blog está aquí para ser leído y si sigue aquí y no lo he cerrado es por vosotros. A la grandísima mayoría no os conozco en persona, pero las palabras de ánimo que dejáis por aquí significan más de lo que parece. Gracias por seguir este amago de locura que escribo aquí y por animarme a seguir adelante.
Sé que hay gente que sigue el blog y no lo lee, solo hay que comparar el número de seguidores con el de comentarios en las entradas (aunque también sé que hay gente que lee y no comenta, pero dudo que sean cincuenta y tantas personas). Así que especialmente un GRACIAS enorme a los que estáis ahí en todas y cada una de las entradas.

miércoles, 8 de enero de 2014

¡EL BLOG CUMPLE UN AÑO!


Un año. Se dice rápido, ¿verdad? Pero han sido 12 meses, 365 días con el blog. Me cuesta creer que haya pasado tanto tiempo; en momentos así es cuando una se pone a darle vueltas a todo.
Recuerdo por qué decidí crear el blog. Leía una o dos historias colgadas en blogs y me animé a probar. Tenía (si no recuerdo mal) unos 13 capítulos escritos de LADA. Prefiero no mencionaros el tiempo que tardé en escribirlos, porque escribía… ¿una página cada mes, más o menos? (Vale, al final he decidido que sí que os lo voy a decir: Creo que hace más de dos años que la empecé. Era y soy un maldito desastre). Sigo considerándome muy inconstante en lo que se refiere a escribir, pero el blog me ha ayudado a darme cuenta de lo mucho que me gusta escribir y de que realmente vale la pena intentarlo y dedicarle tiempo.
No tenía grandes esperanzas puestas en la historia (y en ocasiones todavía me surgen dudas). Pero comencé a recibir comentarios positivos que aún no sé como agradecer. Así también conocí a gente, porque me leía o porque los leía. Gente con mis mismos gustos y aficiones, cosa que me hizo tener más confianza en lo que escribía (Ahora incluso enseño lo que escribo a algunos de mis conocidos, aunque son muy pocos, vale; cuando empecé ni siquiera le dije a nadie que escribía).
Hablando en general, me siento orgullosa de este año. Sé que alguna gente puede leer esto y pensar cosas como “¿Y se siente orgullosa de… esto?”. Sé que los hay mucho mejores que yo, con más entradas publicadas, más comentarios por entrada,  más seguidores… Y (¿para qué negarlo?) no me importaría recibir más comentarios, porque es una forma de saber quién lee y de aprender con las críticas. En cuanto a los seguidores, no me importa tanto. Ahora mismo son 59, pero sé perfectamente que algunos de ellos nunca me han leído y no tienen intención de hacerlo (o dejaron de hacerlo tras empezar). El por qué me siguen entonces… es algo que no alcanzo a entender. Así que si alguien quiere dejar de seguir este blog, está en su derecho. ¿Te gustaba la historia antes y ahora no? ¿Me seguiste porque yo te seguía? ¿Me seguiste para que yo te siguiese? Eso no me importa. Si no lees, ¿para qué vas a ver mis entradas en tu escritorio de Blogger? No me interesa el número de seguidores. Me interesa el número de lectores. Yo si sigo un blog es para leerlo (si sigo alguno de vuestros blogs y no os leo, es porque lo tengo pendiente, lo siento, pero de verdad quiero leeros).
Así que a todos aquellos que me leéis, muchísimas gracias. Me gustaría poder deciros algo más, para que se notase que lo aprecio de verdad, pero no sé que puedo hacer. Sois geniales, tenedlo siempre presente.
¡Un beso enooooorme!         

P.D1: Creo que ya lo dije una vez, pero tengo LADA estructurada en varias partes dentro de mi cabeza. Bien, pues la primera se acerca al final… Calculo que en unos 5 o 6 capítulos la tendré terminada (Qué emossión, por favó)
P.D2: Si queréis estar al más al tanto de las cosas del blog o queréis poneros en contacto conmigo, os recuerdo que tengo correo (lausoutoqueijo@gmail.com), Ask y Twitter (@LauraMyder en ambos)


martes, 31 de diciembre de 2013

Última entrada del 2013 (relato + cosas que deciros)

¡Hola!
Vale, aquí viene la última entrada del año. Yo quería que fuera un capítulo, pero con los preparativos para esta noche no me ha dado tiempo a acabarlo por muy poco. Así que espero tenerlo mañana (crucemos los dedos).
Unas cosas que quiero comentaros:
Primero, sé que algunos de vosotros me habéis dado premios y que dije que los haría, pero se me han acumulado bastantes, porque hace mucho tiempo que no hago entrada de premios, así que he decidido que al final no haré la entrada. De todas formas, se lo agradezco a todos aquellos que han premiado este blog, ¡muchísimas gracias!
Segundo, estoy pensando en hacer un Twitter para el blog. Sé que algunos de los seguidores de este blog tienen (me paso a cotillear a menudo) y yo misma tuve una cuenta personal que borré (porque no la usaba y mi TL estaba compuesto, en su mayoría, por porquerías). Bueno, ¿qué os parece?
Tercero, aquí os dejo un relato. Es diferente a los otros que he escrito hasta ahora, porque no es tan abstracto (y es bastante más largo). Lo escribí para un concurso del blog Keep calm, just read, pero no llegué a enviarlo, porque (demostrando mi intelecto superior) no vi lo de los plazos y cuando lo escribí ya era tarde. Pero bueno, yo os lo pongo aquí de todas formas ;)

EL JURAMENTO

—¡Muerte a la bruja! ¡Muerte a la bruja! ¡A la hoguera!
Aquello que antes sonaba como un murmullo lejano eran ahora fuertes gritos cargados de ira. La muchacha se encogió más en su escondite y contuvo la respiración, a la vez que apretaba el zurrón con sus escasas pertenencias contra el pecho. Dentro de su bolso podía sentir el perfil del cuchillo que había provocado aquella situación: la chica lo había robado en la casa en la que trabajaba como criada y, cuando una de sus compañeras le había preguntado para qué lo quería, ella había confesado que tenía pensado realizar un ritual. Tras eso, la otra la había delatado y la gente la había culpado de practicar brujería. Pero ella no era bruja. “¿Realmente importa?”, se preguntó entonces “De saber lo que soy realmente, también querrían matarme”.
Escuchó unos pasos peligrosamente cerca de donde se encontraba y tembló. A Charlotte, así se llamaba la chica, no le daba miedo la muerte. Pero no podía dejar que la matasen en la hoguera. Simplemente, no podía ser así. Porque de lo contrario…

Charlotte se despertó de golpe, pero no estaba alterada. Ese recuerdo había aparecido tantas veces en sus sueños que, a con el paso de los años, había aprendido a controlarse apenas un segundo después de despertar. Se incorporó del montón de mantas raídas que utilizaba por cama  con cuidado de no despertar a ninguno de los que compartía habitación con ella. Sorteó a varias personas que dormían sobre bultos de mantas similares al suyo propio y se detuvo al llegar al lugar en el que descansaba Will. La poca luz que se colaba por la ventana permitía ver los rasgos del joven, que el sueño hacía parecer incluso más suaves. A ella le hubiese gustado que tuviese los ojos abiertos, para poder apreciar el bonito color azul de los iris de su amigo.
En la calle, el ambiente era bullicioso, a pesar de que era temprano. Grandes mareas de gente se movían de un lado a otro, a diferentes ritmos. Si bien, Charlotte avanzaba sin problema, escurriéndose entre la gente. Había ciertas personas que se apartaban al verla, pues ya la conocían como “otra de esos gamberros que viven en la antigua escuela abandonada”, pero eran los menos. La joven sabía pasar desapercibida, de esa manera que solo se aprende en las calles, aunque un observador atento habría podido apreciar en su forma de caminar el porte elegante y delicado de quien había tenido una cuidada educación. Y así había sido; antes de haber sido una pícara ladrona, antes de haber sido nombrada bruja, antes de haber trabajado como doncella. Antes de todo.
Su aspecto también contribuía a hacerla pasar inadvertida, pues lo cuidaba lo suficiente como para no parecer una truhana, aunque no pudiese permitirse las ropas elegantes que veía todos los días a las chicas de la ciudad. Por otro lado, nada en su aspecto llamaba especialmente la atención, excepto sus felinos ojos, de color verde pardo, que estaban siempre medio tapados por un par de mechones de pelo azabache y que habituaban fijarse en los bolsos de las damas que paseaban por su alrededor.
Ese día era diferente. Tenía la vista fija en el suelo y buscaba huecos por los que colarse para llegar lo antes posible a su cita. Acostumbrada como estaba a moverse por la zona, no tardó en llegar. La tienda era vieja, pequeña y de aspecto desvencijado, pero aún así Charlotte entró sin pensárselo dos veces. Al abrir la puerta, una campanita sonó por toda la habitación al tiempo que la joven lo observaba todo atentamente. El lugar estaba poco iluminado, pero distinguió estanterías, en su mayoría ligeramente torcidas, con objetos variados expuestos sobre ellas. A juzgar por el aspecto gastado y mal cuidado de algunos de ellos, se atrevió a aventurar que era una tienda de artículos de segunda mano. “No es tan extraño, entonces, que la piedra haya venido a parar aquí”, se dijo.
—Buenos días, chiquilla —dijo una voz a sus espaldas. La aludida se giró y se encontró con una viejecita enjuta, de cabello cano, marcadas arrugas y ojos negros como la noche, que sonreía ligeramente, contenta de ver actividad en su casi muerta tienda, supuso Charlotte— ¿En qué puedo ayu…? Ah, eres tú —añadió al reconocerla. Ambas se conocían de anteriores negociaciones en las que siempre habían hablado del mismo tema.
La joven bandida se acercó al polvoriento mostrador y dejó caer sobre él un saquillo de tela que repiqueteó con sonido metálico al chocar contra la mesa.
—Es todo que le puedo dar —anunció sin rodeos.
La mujer dirigió una mirada escéptica a la bolsita y volcó su contenido sobre la mesa, para contar las monedas. Tras el recuento elevó la mirada; Charlotte le sacaba casi dos cabezas.
—No es mucho —murmuró la anciana.
—Pero… —la voz de la chica tembló un poco, así que se aclaró la garganta —No tengo más y necesito esa piedra.
—¿Para qué?
—Lo siento, señora, pero no lo considero de su incumbencia —intentó no sonar muy brusca y la mujer no pasó por alto sus buenos modales, que resultaban extraños teniendo en cuenta la condición social de su compradora.
—Bueno, teniendo en cuenta que no me puedes pagar lo suficiente con dinero, podrías hacerlo con información. Me paso el día encerrada aquí, pequeña. Estoy aburrida —replicó esbozando una sonrisita con su pequeña boca.
Charlotte suspiró por lo bajo.
—Leí cosas sobre ella en unos libros. Eran muy interesantes, por cierto, tal vez podría aprovecharlo para combatir su aburrimiento —comentó con cierta retranca.
Lejos de tomarse a mal el comentario, la anciana dejó escapar una risita.
—Libros de brujería, supongo —dijo entonces. La joven empalideció y tragó saliva, pero no dijo nada. La mujer comprendió que no admitiría haber leído libros de brujería ante cualquiera que la pudiese denunciar por ello. Así que fue ella quien masculló —: En ese caso no saciarían mi curiosidad, me temo. Apuesto a que ya me los he leído.
Charlotte abrió mucho los ojos. ¿Acababa de confesarle la anciana que se interesaba por la brujería? ¿O que la practicaba, incluso? El rostro de la mujer seguía conservando la sonrisa, sin que variara un ápice. Comprendió, entonces, que era cierto que no tenía nada que temer, porque, al fin y al cabo, una joven ladronzuela que también había mostrado interés en el tema no iba a reprocharle nada. La mujer revolvió un cajón y le tendió algo envuelto en un pañuelo de tela. Charlotte lo desenvolvió con cuidado y vio la piedra que tanto había buscado. Era una piedra de forma oval, del tamaño de la palma de su mano y en uno de sus lados tenía una inscripción en una lengua desconocida para ella. De ser por eso, la piedra apenas habría tenido valor. Sin embargo, lo que proporcionaba la valía del objeto eran las numerosas piedras preciosas incrustadas en el canto, que creaban un hermoso marco a la inscripción.
—Gracias —masculló Charlotte. Se disponía a marcharse ya cuando escuchó decir a la anciana, con voz pesada:
—Ten cuidado, niña. Es una piedra poderosa ¿Sabes cuáles pueden ser sus repercusiones?
—La muerte —respondió la chica sin vacilar —Pero no se preocupe, señora. No temo a la muerte. Es una vieja conocida.
Charlotte se marchó de allí antes de ver como la comprensión se dibujaba en el rostro de la anciana, que palideció y se llevó una mano al corazón.

Los dos paseantes llevaban ya un rato caminando cuando ella propuso pararse a hablar. Él se mostró de acuerdo, como hacía casi siempre al tratarse de ella. De hecho, no hubiese renunciado a pasar el día lejos de las calles en las que se ganaba la vida de habérselo pedido cualquier otro. Así que se sentó bajo un árbol, buscando más un respaldo que una sombra, dado que ya estaba anocheciendo. Ella lo imitó, pero no dijo nada.  Su mirada se posó en el suelo, cosa que sorprendió al chico, tan acostumbrado a que ella mirase fijamente a los ojos de la gente y, especialmente, a los suyos.
—Y bien, Charlotte —la animó Will —¿de qué querías hablar?
—Quería… —se armó de valor para mirarlo a los ojos, porque su orgullo no le permitía aparentar inseguridad —Quería despedirme de ti.
—No puedes estar hablando en serio ¿Te vas? ¿A dónde? —exclamó él, con verdadera pena pintada en los ojos. Sacudió la cabeza, alborotando varios mechones de pelo color miel. Charlotte vaciló. Se había planteado qué debía decirle a su amigo, pero no había llegado a decidirse. Antes de que ella pudiese seguir, el dijo —: Oh, ¿ya estás otra vez con ese condenado chuchillo? Te vas a matar, Charlotte.
Ella se dio cuenta entonces de que lo había sacado de su bolsa y lo sostenía entre las manos, recorriendo el intrincado gravado de la empuñadura con el pulgar, como hacía siempre que se sentía preocupada.
—Lo que tú no sabes, Will, es que, en cierto modo, no puedo matarme —respondió, sonriendo amargamente.
—¿Qué? —preguntó él al cabo de unos segundos, confuso.
La joven soltó un largo suspiro antes de comenzar su explicación.
—Todo empezó hace 10 años. Si me estás imaginando como una niña pequeña, olvídate de eso, porque tenía el mismo aspecto que tengo ahora. Mi familia pertenecía a un linaje rico; recuerdo que mi abuela me contaba viejas historias de mis antepasados: según ella, tiempo atrás mi apellido lo habían llevado los nobles más poderosos de la zona.  Mi padre había vendido parte de sus tierras a unos ricos comerciantes, entre ellas una de sus residencias. Se sentía muy indignado porque se habían quedado con una daga y una piedra que habían pertenecido a la familia durante generaciones y, cuando había acudido a recuperarlas, lo habían echado de allí. Toda la familia estaba indignada, pero yo era posiblemente la que más. Y dije algo que no debí haber dicho. Resulta irónico, porque en aquel momento no le di importancia, pero ahora recuerdo las palabras exactas. Dije “Juro sobre esa piedra y ese cuchillo, que no descansaré hasta recuperarlas”. Qué estúpida fui. Juré sobre objetos mágicos, aunque, obviamente, yo por aquel entonces no sabía que lo eran. Ni siquiera hoy alcanzo a imaginar qué clase de poder albergan. Pero mi juramento recae sobre ellos. ¿Sabes lo que conlleva eso? Que no iré al cielo hasta cumplir mi juramento. Por eso, aquella noche, cuando toda mi familia murió en un accidente, yo me quedé aquí, aunque, en cierto aspecto, también morí. Con el tiempo reuní información. Descubrí que mi espíritu quedaría atado a la Tierra hasta que no cumpliese mi palabra. Se me había permitido conservar mi cuerpo para poder lograr mi objetivo, pero si no moría como debía, mi espíritu se quedaría anclado a la tierra para siempre, pues no podría cumplir mi juramento. No hay mucho que pueda hacer un fantasma, ¿no crees? Para poder descansar debía cumplir mi palabra y morir entregando mi sangre a aquellos objetos sobre los que había jurado. Así que entré a trabajar como doncella de los comerciantes para recuperar lo que era mío, pero solo tenían el cuchillo. Como ya sabes, me fui de allí, y he estado siguiendo la pista de la piedra. Por fin la tengo, Will. Por fin podré descansar con mi familia. Yo… voy a entregarles mi sangre —terminó, tendiendo ante él ambos objetos. Se le había empañado la vista.
Will la miró perplejo, también con los ojos llorosos. Una parte de él no quería creerlo, pero la creyó. Y eso no hacía más que acentuar el nudo de su garganta.
Charlotte se acercó a él, con cuidado. Le sostuvo la mirada unos segundos, antes de cerrar los ojos y depositar un suave beso en los labios del chico. Era el primero y, ella lo sabía, también sería el último. Al separarse, sus voces murmuraron, al unísono:
—Te quiero.
Charlotte se levantó de un saltó y, sin pensárselo dos veces, se hundió el puñal en el pecho. Con las escasas fuerzas que le quedaban, manchó también la piedra con su sangre y luego se desplomó en el suelo. Will ahogó un grito al ver la escena y se abalanzó hacia el cuerpo inerte de su amiga. Pero apenas un segundo después, observó, con fascinación, como el cuerpo de Charlotte se difuminaba y como aparecía, en su lugar, una suave estela de luz que se elevó en cielo. Él la siguió con la mirada, mientras se hacía más y más pequeña y, justo cuando creía que iba a desaparecer, se detuvo en el cielo. Ahora era una estrella más y Will supo que, de una forma u otra, Charlotte siempre estaría ahí.
Todavía llorando, recogió del suelo el cuchillo y la piedra manchados de sangre, y las apretó con fuerza. Era todo lo que le quedaba de Charlotte. Eso, y una estrella.


Y, esto ha sido todo. Muchísimas gracias a los que leéis y comentáis, sois absolutamente geniales.

OS DESEO UN FELIZ AÑO NUEVO Y ESPERO QUE CONSIGUÁIS TODO LO QUE OS PROPONGAIS EN EL 2014 (todo todito, como si es inventar una máquina que saque los personajes de los libros para traerlos a mi casa). 

martes, 13 de agosto de 2013

Un par de cosas que quiero deciros.

¡Hola!
Aquí estoy de nuevo, con una entrada que no pertenece a la historia.
Como veis en el título de la entrada tengo un par de cosas que comentaros. Una de ella es únicamente para Naku Namida, pero ya veréis a continuación:
--Yo, la negada informática, me he hecho Ask. Es una cuenta que pretendo usar para el blog, no de modo personal. Así que ya sabéis: si queréis saber algo sobre mí, el blog, la historia o sus personajes, solo tenéis que preguntar. Y, los que tengáis Ask, contad conmigo por ahí estos días :) Esta es la URL: http://ask.fm/LauraMyder Lo de “Myder” surgió de otro momento de inspiración absoluta (ironía) en el que todos los nombres que se me ocurrían estaban cogidos.  En la barra lateral hay un gadget para Ask. No necesitáis cuenta, así que ¡PREGUNTAD! :D
--Y esto es lo de Naku, que tiene (o tenía, de ahí la entrada) un blog con una historia genial. Verás, Naku, resulta que el otro día intenté entrar en tu blog, pero me ponía que se había eliminado.  ¿Lo has borrado? Espero poder seguir leyéndote, porque me gustaba mucho tu historia. Al menos espero saber qué ha pasado con el blog. Intenté preguntártelo por un comentario en Google +, pero no me dejaba, y la única opción que se me ocurrió fue escribir esto. Espero que lo leas :)
Y, ¿qué más decir aparte de gracias? Gracias a los que seguís el blog, lo comentáis o, simplemente, leéis.
Muchas gracias y un beso ^^

lunes, 3 de junio de 2013

Problemas técnicos

Hola, lectoras!
Tengo un pequeño problema con las encuestas :P He recibido varios comentarios diciéndome a que relato habían votado, pero en la encuesta solo me aparecen 2 votos. Y en la otra igual. No sé si es solo a mí, si le pasa a todo el mundo, si no se han apuntado los votos…
Y si hay alguien que sepa algo más de esto que yo y me quiera echar una mano, acepto ayudas ;))
Para no saturar la barra lateral de encuestas, he puesto debajo del todo unas encuestas iguales a las del lateral, para ver si esas van bien. Si es así, tomaré esas como referencia, y eliminaré las otras ;)
Si no lo soluciono, decidiré que relato envío tomando como referencia los comentarios.

Siento las molestias, y os agradecería mucho que volvieseis a votar :)

Un besito! 

viernes, 19 de abril de 2013

Disculpas y explicaciones :)


¡Hola!
Estos días he estado desparecida y lo siento. Pero no ha sido porque yo quería (todo lo contrario…), pero hay algunas cosas a las que tenía que prestar atención. Con eso me refiero a los estudios y a mi correspondiente francesa (Se han ido todos hoy :’’( Estoy muy deprimida), pero, a lo que iba: Estos días intentaré recuperar el tiempo perdido :) Tengo que leer un montón de entradas de blogs, escribir el capítulo, publicar una entrada de aportaciones, un juego literario… Y sin mencionar los estudios :P
¡Ah! Por cierto, ¡ya hemos llegado a las 2.000 visitas! Tal vez haya gente que se ría de esto, es decir, en comparación a otros blogs, esto no es nada. Pero si algo he aprendido de mi “estancia” en blogger es que, si un blog es malo, no tiene futuro; pero hay blogs muy buenos que son muy poco conocidos (con esto no me refiero al mío, creo que, para lo que es el blog, no me puedo quejar. Hablo de otros blogs realmente buenos que conozco).
Pero para mí, las 2.000 visitas y los 26 seguidores son todo un logro. Espero que el blog siga creciendo ;)
¡¡¡MUCHISIMAS GRACIAS A TODOS!!!