jueves, 21 de febrero de 2013

Capítulo 9


Un día… ¿normal?
S
alí de clase en cuanto sonó el timbre. No aguantaba ni un minuto más en la clase de inglés del señor Jenkins. Todos los alumnos de la clase se aglomeraron en la puerta y yo me abrí paso a codazos.  En cuanto llegué al pasillo y conseguí un poco de espacio, algo me saltó a la espalda. Al girarme descubrí había sido Alison la que se me había colgado del cuello. Me miraba con los ojos como platos y contenía una sonrisa. Justo entonces Cassie llegó y me quitó las palabras de la boca:
-Hey, Aly, ¿qué te ha pasado? –preguntó observando su expresión –Creo que si no lo sueltas ya, estallarás.
Alison se echó ligeramente hacia atrás y abrió los ojos todavía más mientras señalaba a alguien con la cabeza. Observé con disimulo hacia donde señalaba y no vi nada que me llamase la atención.
-Oye, yo no veo nada ¿Se puede saber qué es lo que pasa? –me estaba poniendo nerviosa. Acabaría antes si me lo dijese, pero Alison siempre había sido un tanto teatrera.
Finalmente se dignó a dirigirnos la palabra, aunque su respuesta fue bastante escuálida:
-Allí, junto a la columna… -murmuró dejando escapar una risita – ¡Te está comiendo con los ojos, Kat!
Volví a mirar. A mi lado Cassie estiró el cuello para descubrir a que se refería nuestra amiga. Escruté con la mirada la zona señalada y encontré a Samuel, mirando directamente hacia mí. Se me aceleró el pulso y se me entrecortó la respiración. Sus ojos eran tan intensos, tan penetrantes, tan ardientes. Y me observaba a mí. Solo a mí. Sentí miedo, no sabía por qué, pero lo sentí. Y la cosa empeoró cuando me hizo un gesto con la mano para que me acercase a él. Alison se había girado y al verlo soltó un gritito ahogado mientras me cogía la mano y la apretaba con fuerza.
-Ve, rápido. Cuando vuelvas tendrás que contarnos todas y cada una de sus palabras. ¡Ah! Y sobre todo tendrás que decirme como besa… -rió.
La miré con reproche y le di un golpe en el brazo. Llegué junto a Samuel con pasos inseguros mientras intentaba afrontar su mirada. Un ligero estremecimiento me recorrió la columna cuando me situé frente a él y esbocé una pequeña sonrisa tímida. Al mirarle a los ojos, mi miedo se esfumó, o, al menos, se difuminó. Imágenes del día anterior me inundaron la mente, haciéndome sentir confusa, todo había sido tan extraño…
-Hola, Kat –dijo él. Su voz me alejó de mis ensoñaciones trayéndome de regreso al instituto y al presente –Tengo algo que darte.
Observé confusa como introducía una mano en el bolsillo de los vaqueros y sacaba un aparato pequeño, uno muy familiar.
-¡Mi reproductor de música! Oh, gracias, Samuel. Creí que lo había perdido, sinceramente no esperaba volver a verlo –una sonrisa ocupó mi rostro al coger el aparatito entre mis manos. Sentí la tentación de abrazarle, pero eso solo emocionaría más a Alison.  
Siempre me sentía rara a su lado. Podía pasar del miedo al aprecio, o incluso al cariño, en un segundo.
-Lo encontré poco antes de irme del claro. Todavía no había empezado a llover, así que no se ha estropeado. Debió de caérsete durante la carrera…
Al mencionar la carrera ambos nos sonrojamos y apartamos la mirada. Un silencio incómodo se extendió entre nosotros, mientras que yo me esforzaba en buscar algo que decir para romper aquel mutismo repentino. Samuel se me adelantó:
-Oye, Kat… En cuanto a lo de ayer, en el claro… -carraspeó. Se frotó la cabeza, sacudiéndose el pelo rubio -¡Joder, que complicado es! –Luego clavó la mirada directamente en mis ojos y habló con más seguridad –Creo que lo mejor sería olvidarlo ¿no crees? Es decir, no quiero echar a perder nuestra amistad por eso. Porque… somos amigos ¿verdad?
-Por supuesto –dije sonriendo con dulzura. Su expresión era tímida y le hacía parecer más joven, le daba un aire infantil y aniñado.
-Pues el caso es que no quiero estropearla por eso. Eres la única amiga que tengo aquí de verdad y… No me malinterpretes, los demás son todos muy agradables pero, admitámoslo, no me han aceptado de la misma forma que tú. Se nota que sabes lo que es ser nuevo aquí. Lo que quiero decir es que no quiero perder a mi única amiga aquí. Por favor, Kat, ¿podemos pasar página?
Su pregunta sonó insegura y no pude evitar perder la mirada en su boca, mientras que él se mordía el labio inferior y enarcaba una ceja.
-Claro, Samuel, ya está olvidado. Y si necesitas algo puedes contar conmigo ¿vale? No dudes en pedir ayuda.
Sonreí y me di la vuelta, dispuesta a marcharme, mientras me despedía con la mano.
-Gracias. Y… Kat –murmuró a mis espaldas. Me giré –, tú también puedes contar conmigo. Siempre.
Asentí y me volví. Era consciente de que me había sonrojado y de una sonrisa había aparecido en mis labios. Respiré un par de bocanadas de aire antes de llegar al lugar donde mis amigas me miraban interrogantes. Ni siquiera me había colocado a su lado cuando Alison preguntó:
-¿Qué te ha dicho? ¡Rápido, suéltalo!
-Tranquilízate. No me ha dicho nada importante… solo me ha devuelto el reproductor de música que perdí ayer, así que no te emociones ¿vale? –respondí con voz serena.
-Espera, ¿qué? ¿Me estás diciendo que ayer tú y Samuel-don-tío-bueno habéis tenido una cita? Y no me digas que no, porque tenía tu reproductor ¡lo tenía! –chilló de forma completamente descontrolada.
Solté un bufido y negué de forma exasperada con la cabeza mientras comenzaba a caminar por los pasillos en dirección al patio.
-Nos encontramos por casualidad, dimos una vuelta, perdí mi reproductor, él lo encontró y hoy me lo ha devuelto. No hay más, Alison. No ha pasado nada.
-¿Perdona? ¿He entendido bien? ¿Has salido con un tío que tiene unos ojazos verdes y un cuerpo de espanto y llegas aquí y me dices que no ha pasado nada? Por favor...
-¡Alison! Somos amigos nada más. Hemos dado una vuelta juntos, sí. Pero no ha pasado nada entre nosotros –sabía que lo que estaba diciendo no era del todo cierto, pero tampoco era del todo mentira. No había llegado a pasar nada entre nosotros –Es un chico muy agradable, pero solo somos amigos.
-Claro, has dado una “vuelta” con un chico muy “agradable” –dijo ella con sarcasmo, dibujando comillas en el aire con los dedos. Luego su expresión se transformó, aunque no sabría describirla. Su siguiente pregunta me pilló por sorpresa -¿Acaso me vas a decir que no te gusta? ¿Que no tiene un cuerpo de escándalo?
Me quedé callada un segundo antes de repetir:
-Solo somos amigos.
Me sentí estúpida. Claro que me gustaba, claro que me encantaba su cuerpo. El escuchar las palabras de alguien que no era yo me hizo sentir mal. Yo no era así. No me quedaba prendida de alguien sin conocerlo. Solté un suspiro mientras empujaba las puertas de cristal que daban al exterior. Las tres atravesamos las puertas y caminamos hacia un banco.
-Sí, claro… Pues, al parecer, él no comparte tu punto de vista. Si por él fuese ahora mismo serías oficialmente pareja. ¡Katrina Holt, que bien suena! –gritó.
Le tapé la boca con la mano y la miré horrorizada. Cassie, que había estado callada hasta entonces, salió en mi defensa:
-¡No grites! ¿Es que no te das cuenta? Además –dijo en un susurro, tras asegurarse de que nadie nos escuchaba. Al menos ella era disimulada -, acaba de romper con Nathan, no creo que sea muy apropiado ahora.
-Claro. Tú lo has dicho. Acaba de romper con él, lo que significa que no hay nada que le impida salir con Samuel. Si yo estuviese en su pellejo no desaprovecharía esta oportunidad. Es decir, ¿es que no lo has visto? Está como un queso. Si no se da prisa, alguien se lo quitará.
Hablaban de mí como si no estuviese allí. Pero en cierto modo era así.
-Tengo algo que hacer.
Y sin dar más explicaciones me fui. Lo único que hice fue lanzar a Cassie una rotunda mirada para que no me siguiera. Su mirada expresaba una clara reprimenda, pero la pasé por alto, dejando atrás a mis amigas y a sus conversando sobre mi vida amorosa.


-Hola.
-Hola, quiero hablar contigo. Fui ayer a tú casa pero no estabas…
-Lo sé, Isaac me lo dijo. ¿De qué querías hablar, Nathan?
Me puse tensa y levanté la vista. Me preparé para lo que pudiera decir y afronté su mirada. Tragué saliva con fuerza para intentar deshacerme del nudo de mi garganta. No le culpaba por estar enfadado. Me dolía, sí, pero era culpa mía. Yo le había hecho daño primero. Pero ¿era mejor mentirle? ¿Decirle que para mí solo estaba él si también había otro? No, por supuesto que no. Había hecho lo correcto, por mucho que me hiriesen sus palabras. O, al menos, eso quería creer. Estábamos apoyados en un muro, el uno al lado del otro, pero evitando el contacto. Pude apreciar la vacilación de sus ojos, pero finalmente accedió a hablar.
-Kat, lo siento –dijo con voz temblorosa –. Siento lo que te he hecho. No merecías que te hablase así. Simplemente, no me lo esperaba. Yo… Te compensaré por lo que he hecho. Tú tomaste una decisión, no lo supe aceptar y me porte como un idiota. Y quiero pedirte perdón.
Estaba atónita. Se estaba… ¿disculpando?
-¡Pero si no has hecho nada! –levanté un dedo al ver que empezaba a reprochar. No se me pasó por alto la curvatura de sus labios al ver que no me había enfadado con él, que lo comprendía –Te enfadaste, vale, pero tenías motivos. Es decir yo…
Callé de repente, al darme cuenta de que había entrado en un terreno delicado.
-Me tocaste la fibra sensible –Me dijo él sonriendo con dulzura.
-¿Yo soy tu fibra sensible? –bromeé. El soltó una risotada y yo me permití reírme con él.
-Gracias –murmuró finalmente mirando al suelo. Le rocé la mano con la punta de los dedos y Nathan me la estrechó. Soltó un suspiro y echó la cabeza atrás, mirando al cielo –Por perdonarme. La verdad es que no creo que me lo merezca, pero no pienso rechazarlo.
El irritante sonido de la sirena interrumpió la conversación. La gente comenzó a arremolinarse a nuestro alrededor en una maraña de personas que intentaba alcanzar sus respectivas clases. Me despedí de Nathan y me dirigí a mi aula.
Una vez sentada en mi lugar habitual, al lado de la ventana, saqué la libreta y empecé a garabatear, a sabiendas de que el profesor de ética no llegaría hasta que se acabase su café del recreo, lo que requería también los primeros diez minutos de la clase. Mientras que mis compañeros se acomodaban en sus respectivos sitios, yo estaba completamente ausente, mirando por la ventana.
Observé las imponentes edificaciones de muros blancos y granates, salpicados de ventanas, que ocupaban la parte central del territorio del instituto.  Había tres edificios, dos de aulas y uno de administración. En medio de ellos había un pequeño jardín con arbolitos, arbustos florales y plantas que no sabría nombrar y que estaba rodeado de anchas aceras. Detrás del edificio de administración se expandía el área de deporte, además de un pequeño terreno cubierto de césped que se solía plagar de alumnos cuando hacía calor. Más allá estaban el pabellón de deportes. Un tabique cerraba el recinto, dejando solo dos salidas en la parte delantera: una amplia para vehículos que llevaba al aparcamiento situado al frente del recinto y otra más estrecha por la que solo podían salir personas.
En aquel momento estaba casi desierto, a excepción de un joven que observa la fachada del edificio en el que me encontraba con expresión concentrada. Le miré con aburrimiento, a falta de algo mejor que hacer. Y entonces algo hizo que centrara todos mis sentidos en él, una alarma se disparó en mi interior y supe que había algo raro. Se me erizó el vello de los brazos y se me entrecortó la respiración, mientras que mi corazón se aceleraba como si acabase de ver a la misma muerte. Y, quizá, así fuera. Porque cuando sus ojos se fijaron en mí, no puede evitar salir corriendo de clase.

11 comentarios:

  1. :o Súper interesante. Con ganas de más!!

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  2. Ay, ay!! ¿quién es ese? quiero el siguiente capitulo... ¿cada cuanto subes un capitulo? ¿tienes alguna fecha fija, o cuando esté terminado?

    Un besoo

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    1. Estos ya los tenía escritos, así que los subo de forma más o menos regular. Cuando llegue a los que estoy escribiendo los subiré a medida que los voy acabando :)

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  3. Está genial preciosa!!! Y gracias por nominarme. Te escribo con la cuenta de unas amigas y yo.
    Tengo (tenemos) un nuevo blog, es este:
    3-ladies-al-teclado.blogspot.com
    Esperamos que te guste. Si te ha gustado y te has hecho segui, respóndeme, y si no...respondeme para
    saber lo que deberíamos mejorar.
    Muchos muakis,
    Clara. (Y mis otras amigas)

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  4. No lo había visto, pero muchísimas gracias por declararte "fan" :O no me lo esperaba. No lo haré por lo que dije en otros blogs, que cuando creé este nuevo para subir la historia de nuevo dije que no iba a haber otra entrada que no fuese la historia :s pero te lo agradezco mucho ;D

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  5. Amiiigooos, claro. No me la creo que ni yo xD. Y Alison está de mi lado xD.
    Es lindo ver que Nathan y Kat al menos hayan quedado como amigos :3 se lo merecían.
    ¿El quéeee? No estamos hablando de Samuel ahora... ¿no?

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  6. Me gusta que Nathan y Kat sean amigos. Que ha pasado en el final?! Lo peor es que no me da tiempo a leer el siguiente. Estoy intrigada :)

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    1. Te he nominado a un premio en mi blog :)
      http://asiescomocoxalocuenta.blogspot.com.es/2013/08/premio-versatile-blogger-award.html

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  7. Hola Laura! Me gusto muchísimo el capítulo. Que lindo se comportó Nathan, y me pareció muy tierno el encuentro entre Samuel y Kat :) Y ahora queda descubrir, quién o mejor dicho qué era el chico que le estaba mirando tan fijamente.
    Te cuidas mucho, y hasta pronto.

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  8. Aiiiis, ya empieza lo interesante... Me ha encantado :)

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