domingo, 23 de junio de 2013

Capítulo 22


La   tercera   puerta
M
ientras me alejaba del banco en el que se habían quedado Nathan, Alison, Oliver y Simon, supe que esa tarde había sido justo lo que necesitaba. Estar con mis amigos, sentirme humana por un rato. En los últimos días había vivido una sobredosis en mi vida de ángel y necesitaba que mi parte humana, reprimida en exceso, recorriese mis venas de nuevo.  Aspiré una profunda bocanada de aire y sonreí, a pesar de saber que aquello no duraría mucho.  Y, al girarme para ver a Cassie, que caminaba a mi lado, presentí que estaba en lo cierto. La expresión de mi amiga cambiaba cada vez que hablábamos sobre el otro aspecto de mi vida; adquiría un aspecto más serio y la hacía parecer más madura. Apretó la mandíbula, pero intentó suavizar su rostro antes de inquirir:
-¿Le has dicho a tus padres que no irás a Loryem?
Asentí con la cabeza, soltando un suspiro.
-¿Cómo se lo han tomado? –añadió con mirada curiosa.
Al rememorar la situación, proferí un nuevo suspiro.
De haber tratado únicamente con mamá, hubiese sido completamente sincera y le habría dicho que no estaba dispuesta a dejar a Samuel. Pero la cosa no había sido tan fácil y, al estar mi padre presente, había tenido que eliminar parte de mis argumentos, explicándoles que me negaba rotundamente a abandonar la vida que me había forjado en Cooderal a lo largo de tantos años, que era capaz de defenderme y que, cuando llegase el momento, quería luchar. Yo era la causante de todo y no iba a permitir que las personas a las que quería arriesgasen su vida por mí mientras que yo observaba con los brazos cruzados. Y la otra razón que no había mencionado era que, cuando el causante de todo estuviese ante mí, quería ser quién le obligase a confesar las razones de todo, el por qué que tanto me había atormentado. Aunque para ello tuviese que emplear métodos a los que me negaría en cualquier otra situación. Estaba dispuesta a matarlo; quería hacerlo. Y eso me asustaba.
Los gritos de mi padre fue todo lo que se escuchó después. Consideraba que me había vuelto loca y que todo lo que había dicho eran estupideces.
-Si llegase a presentarse una lucha real, Katrina, serías un estorbo- me plantó.
La ira me envolvió y exploté, elevando mi voz por encima de la suya:
-¿Un estorbo? Si es así, ¿para qué entreno? Si de verdad crees eso, deja de perder el tiempo entrenándome. ¡Entrégame a ellos! Así no te molestaré más. Tienes ante ti la perfecta excusa para librarte de mí, ¡aprovéchala!
Fue entonces cuando mi madre habló por primera vez:
-¡Parad! No deberías comportaros así… Kat, tienes que razonar. Y, Kevin… -suplicó.
-Cállate, Grace –rugió mi padre, mirando de forma altiva a mamá.
-Sí, mamá –intervine, permitiéndome criticar de forma indirecta a ese hombre frío al que no me apetecía llamar padre–No hace falta que sigas fingiendo que tienes poder en esta situación. Él no te escuchará. Nunca lo hace.
A mamá le dolió. No le dolieron las palabras pronunciadas por mí, sino que no podía negar la verdad implícita en ellas. No podía negar que eses eran los pensamientos exactos de mi padre. Su rostro se ensombreció y su boca se tornó en una finísima línea. Su mirada se centró en el suelo y, por un momento, la vi débil.
Estaba harta y me marché de allí con un solo pensamiento en mente: apartarme de aquella casa de locos.
Parpadeé con fuerza y volví a la realidad. Cassie seguía esperando su respuesta.
-Bastante mal –me limité a decir.
-Todo saldrá bien –aseguró mi amiga, mientas se apartaba un pelirrojo mechón de pelo de la cara.
-Eso no puedes saberlo –la acusé.
-Es cierto –concedió. Luego plantó su mirada en mí y susurró –Pero no suelen pasarles cosas malas a los ángeles de la guarda.


Hay una cosa de la que podía presumir, dentro de mi deplorable situación: a no ser que resultase completamente imposible, cumplía mis promesas. Esa era la razón por la que, en ese momento, me encontraba de nuevo recorriendo el tosco sendero del bosque. Mis pasos no eran, ni de lejos, convencidos. Ciertamente, había algo que no encajaba y tenía el presentimiento de que la pieza que faltaba no me iba a gustar. Y, lo que me preocupaba más, todo apuntaba a que la pieza era Samuel.
Quería acabar con ese asunto cuanto antes, pero la suerte (para variar) no estaba de mi lado. La pequeña vivienda tenía la puerta entreabierta y, tras golpearla con los nudillos, la aparté y entré. La pequeña estancia estaba vacía por completo, como puede comprobar tras inspeccionar las dos habitaciones abiertas.
Y luego estaba ella. La tercera puerta.
La puerta de la derecha, cerrada como siempre y envuelta en el típico halo de misterio que rodea a todo aquello que se considera prohibido. Me acerqué a ella y, como de la vez anterior que intenté abrirla, estaba cerrada a cal y canto. Debí haber parado entonces, pero ¿qué podía tener una casa como aquella para ocultar algo en una sala de tal forma?
Bruscamente, pegué un par de empujones a la puerta, que seguía resignándose a abrirme el paso. Me separé de ella y, tras unos segundos debatiéndome mentalmente, empecé a inspeccionar los cajones en busca de la llave. Encontré varias llaves, pero ninguna era la que buscaba. Apoyé la espalda en el asqueroso tablero de madera que bloqueaba la entrada  y me dejé resbalar hasta quedar sentada en el suelo. Tras quedarme un rato con las manos sosteniéndome la cabeza, me puse en pie y salí afuera de nuevo. Rodeé la casa y proferí un juramento al comprobar que no había ventanas en esa parte de la vivienda.
Asumiendo ya que no había nada más que pudiese hacer, volví al interior y me senté en el sofá. Cogí el chicle que tenía en el bolsillo y, después de metérmelo en la boca, me levanté a tirar el papel. Busqué la papelera en alguna de las puertas inferiores de la cocina y, al segundo intento, abrí la puerta que tenía el cubo de la basura enganchado. Tiré el envoltorio, pero cayó fuera. Me alegré de estar sola porque el tiro era imposible de fallar. Y, al agacharme para coger el papel y rozar el frío suelo con los dedos, no pude resistirme a tirarme en él. Desde siempre, el sentir el frío en contacto con mi piel, me ayudaba a pensar. Tirada boca arriba, giré cabeza para apoyar una de mis mejillas en el suelo.
Y entonces la vi.
Pegada con una tira de cinta adhesiva, una pequeña pieza metálica se encontraba unida a la parte inferior del cubo de la basura, que quedaba ahora por encima de mi cabeza.  ¡Tenía que ser esa! Una ola de esperanza sacudió mis venas y provocó una alegre curvatura en mis labios. Arranqué la llave de su escondrijo y me dirigí a la tercera puerta. Antes de girar la llave, dudé. Durante un segundo, sentí miedo a lo que podría encontrar allí, pero la curiosidad supero a cualquier otra emoción que podría sentir en ese momento. Giré la llave.
Clic.
Sinceramente, no estaba segura de lo que esperaba encontrar, pero lo que me encontré me confundió todavía más. ¿Qué era aquello?
La pequeñísima habitación estaba revestida de estanterías, que recorrí con mirada estupefacta. En la estantería de mi izquierda se acumulaban botes cerrados de forma hermética y con pequeñas etiquetas pegadas. Al acercarme a ellos vi que contenían hierbas y flores, así como alguna piedra. En la estantería que se encontraba enfrente de la puerta había montones de libros de todos los tamaños, colores y épocas. Paseé la vista por ellos y comprobé que estaban escritos en más idiomas de los que yo conocía. A Cassie le encantaría leer alguno, seguro que entendería las cosas mucho mejor que con mis explicaciones. Seguí con mi inspección, pasando a la estantería de la derecha. En esa había un montón de cajas diferentes, colocadas sin orden aparente. Escogí una al azar, pero su interior no me aclaró nada. Había objetos que no conocía, papeles con anotaciones… Nada que llamase especialmente la atención.
La última estantería fue la que sí me sorprendió. Y por otro lado me asustó, arrancándome el aliento. Porque sus estantes estaban repletos de armas. Las observé con una profunda confusión oprimiendo mi pecho, sin atreverme a tocar ninguna. Un fuerte temblor recorrió mi columna al contemplar tal cantidad de armas, tanto blancas como negras. Ante mí se hallaban dagas de ostentosas empuñaduras, disimuladas pero hirientes navajas y lo que, en mi ignorancia en el tema, clasificaba como mortales armas de fuego, entre muchas otras.
La vista se me nubló durante un minuto y sentí nauseas. ¿Qué era todo aquello? ¿Qué explicación podía tener?  Tenía miedo, eso no podía ser bueno.
Mi mirada atónita, aunque ligeramente desenfocada, seguía clavada en aquellas abominaciones y me esforcé en respirar con normalidad, puesto que la terrible habitación estaba empezando a girar a mi alrededor.
Empezaba a creer que sufriría un ataqué de ansiedad cuando una voz provocó que regresase al mundo real, a aquella habitación desprovista de sentido.
-¡Kat! No deberías estar aquí, no deberías haber visto esto.
A pesar  de mi confusión y de mi mareo, pude reconocer la voz que me apelaba.
Y, obviamente, pertenecía a la única persona que iría a esa casa. Samuel.

15 comentarios:

  1. Ahora me paso :) ME ENCANTÓ, PERO ME DEJASTE CON LA INTRIGA! D:
    PD: cuáles son las canciones del reproductor? Sobretodo me llama la atención la de Shadow, ¿de quién es?

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    1. Me alegro de que te haya gustado ^^
      El nombre de las canciones está en la lista, se ve si le das al icono de la esquina derecha del reproductor :) La canción de Shadow es de Sam Tsui, un chico que se hizo famoso haciendo covers en YouTube y que acaba de sacar su primer álbum, que recomiendo a todo el mundo ;)
      Un beso

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  2. ¡Me encantó! Pobre Kat, tiene una familia bastante incomprensiva... y eso ya lo sabía y todo, pero creo que este capítulo me hizo caer aun más en ello. Aunque, que yo sepa, los padres todavía no le permitieron no ir... ¿no?
    Lo de la casa de Samuel fue... o.o simplemente. Quiero decir, nunca me imaginé que hubiese todo eso detrás de la puerta. Y bueno, tampoco es que supiese muy bien que imaginarme, pero... Espero que Samuel no sea "malo", digamos. Porque estoy segura de que todo lo que hizo hasta ahora fue para proteger a Kat.

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  3. En cada capítulo, Kat se mete en un nuevo lío. Y Sam... ¿qué tramará?
    Besos :)

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  4. Uuuuuyy Sam... Ya me has dejado con la intriga
    Me ha encantado el capítulo :)
    Besos

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    1. Por cierto, te he nominado en mi blog http://keepcalmjustread.blogspot.com.es/

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  5. genial historia sigue asi!
    ya tienes una lectora mas :)
    suerte! :3

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  6. Como no, el capitulo me encanta.
    Y, he leído la sipnosis del otro blog, y también me ha gustado mucho!!!
    Bueno, muakis!

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  7. me dio un poquito de pena la madre de kat..

    ese Samuel oculta muchas cosas, pero aunque quizás esté en otro bando, creo que sería incapaz de hacerle daño a kat, creo que la quiere demasiado..no se (pero bueno, ya veremos en los siguientes capitulos si mis hipótesis son correctas o no..) o a lo mejor es quien mata a los angeles malos que le persiguen..

    no se...

    Me ha gustado mucho el capítulo, me ha dejado muy intrigada.... quiero el siguiente prontoooo!!! =)

    por cierto ya te he votado y ya sigo el blog de tu amiga ^^

    un besoo

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  8. OMG! La verdad es que me has dejado con toda la intriga, sobretodo por parte de Samuel...
    Que ganas de leer el siguiente!!
    Besitos :)

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  9. Hola Laura! Hermoso capítulo, como siempre. Los problemas de Kat con su padre me recuerdan a los míos, aunque me pareció muy cruel la manera en la que trato a su madre. Estoy de acuerdo con Cassie :) Y lo ultima escena, wow, me pregunto para que tendrá todas esas armas Samuel. Aunque, no me sorprende porque las actitudes de Samuel reflejaban que tenia un conocimiento superior a Kat (en lo que respecta en defensa) Estaré esperando muy curiosa su continuación :)
    ¡Hasta muy pronto!

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  10. Adoré (como siempre) el capítulo. Escribes los diálogos de forma en que parece que estuviste allí viendo los hechos, de un modo muy creíble, y eso está genial :D ^^
    No sé como lo haces, pero esta historia engancha un montón!! :3 Espero con ansia el próximo capítulo >.< :))
    Un beso!!

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  11. Te aviso que tienes un premio en mi blog Juego de Cartas

    Espero que te guste, un beso ♥

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  12. Que e ese blog do que falabades o outro dia de Andrea mais ti?

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  13. ¡Vaya! ¿Que oculta Samuel? Me encanta Cassie ^^
    Espero que dentro de poco, el padre de una explicacion de esas dramaticas por la que se comporta como un estupido.
    Ya puedo volver a leer tu novela :) He visto que ya has acabado la primera parte. ¡Tengo que ponerme al día!
    Besitos <3 (soy una de las 10 personas que más comentan en tu blog siii)

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